
Collar (al-haiathe) forma parte del tesoro nazarí hallado en Mondújar.
Es una obra de refinadísima ejecución y delicadeza. El collar se ha ensartado de manera arbitraria,. Los diversos elementos se usaban independientemente para adornar prendas de vestir, tocados o el cabello.
Amador de los Ríos redacta el informe de esta joya en el Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la pp. 6-21. Las características estilísticas, las finísimas láminas de oro, la técnica de filigrana� y los paralelismos con piezas contemporáneas hacen atribuir la pieza al reino de Granada. Forma parte, además, de un tesoro nazarí bien datado, el de Mondújar (Granada).
El Tesoro de Morayma, la última reina de Granada
El Tesoro de Morayma se halla envuelto en misterio y leyenda. Está vinculado a Morayma bint Ibrāhīm al-ʿAṭṭār, esposa de Boabdil, el último rey nazarí de Granada.
Nacida en una familia noble e influyente, era hija de Ibrāhīm al-ʿAṭṭār, legendario caudillo nazarí y alcaide de Loja. A los catorce años fue entregada en matrimonio a Muḥammad XII (Boabdil). Ya entonces poseía una extraordinaria colección de joyas.
Se dice que Morayma reunía un ajuar impresionante, con piezas heredadas de la más alta aristocracia granadina. Entre sus tesoros destacaban rubíes de incalculable valor, perlas de gran tamaño, turquesas y collares de aljófares que rivalizaban en brillo y suavidad con los de cualquier otra corte del Mediterráneo.
Sus pendientes y coronas, confeccionados en oro y engastados con esmeraldas, rubíes y perlas, no solo reflejaban su rango, sino también la exquisita maestría del arte nazarí, que se enriqueció con los regalos de su esposo, el rey granadino.
Entre sus posesiones más singulares se mencionan cinturones plateados y esmaltados, elaborados con la minuciosidad propia de la orfebrería granadina. También adargas de ante —célebres por su suavidad e impermeabilidad— y almimbares de filigrana cordobesa, junto a atailores de Damasco. Cada pieza revelaba el esplendor y la delicadeza del arte andalusí.
Anticipando la caída de Granada, Morayma habría ocultado sus joyas en los alrededores del castillo de Mondújar, en la Alpujarra granadina. Este gesto de proteger el patrimonio familiar ante la inminente conquista castellana recuerda a otras figuras de la dinastía nazarí:
su suegro Muley Hacén habría escondido tres diamantes negros en las grutas de Sierra Nevada, y la sultana Aixa, madre de Boabdil, dejó parte de su ajuar en los muros del castillo de Salobreña.
Con la entrega de Granada en 1492, la familia nazarí debió abandonar la ciudad y gran parte de sus riquezas. Es probable que, durante las confiscaciones, los Reyes Católicos se apropiaran de muchas de las joyas y objetos preciosos de Morayma, incorporándolos al tesoro real o repartiéndolos entre la nobleza castellana.
Otra teoría sostiene que, antes del exilio, algunos objetos fueron ocultados en la propia Alhambra, bajo los suelos o en pasadizos secretos. A lo largo de los siglos han circulado historias sobre tesoros enterrados en el recinto nazarí, aunque ninguna ha podido confirmarse.
También se ha sugerido que Boabdil o sus allegados escondieron parte de las riquezas familiares en cuevas o ruinas fortificadas de la Alpujarra, quizá en Láujar de Andarax, donde el monarca pasó sus últimos días en la península, o en La Tahá de Pitres, tierra fértil en leyendas de tesoros moriscos. Otros ubican las riquezas en los barrancos entre Órgiva y Trevélez, lugares estratégicos durante la resistencia morisca.
En 1493, Boabdil partió al exilio junto a su séquito rumbo a Fez, acogido por el sultán wattásida. Es posible que parte del tesoro viajara con ellos y que algunas de las joyas personales de Morayma acabaran integradas en los tesoros de la nobleza marroquí. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-

Collar de Bentarique de procedencia nazarita encontrado en un campo de cultivo de Bentarique, muy cerca de Laujar de Andarax a donde fue a parar la corte de Boabdil tras la entrega de GranadaSe encuentra el Museo Arqueológico de Madrid.

Collas encontrado en Bentarique que fue catalogado por Amador de los Ríos cuando estaba completo, pero que en la actualidad, se concervan solo algunas partes. Se en cuentra en el Museum Metropolitan of Art de Nueva York