
Imagen de San Rafael que se encuentra en el tesoro de la Catedral de Córdoba. Una obra maestra realizada en plata en 1768 por Damián de Castro.
Damián Cosme de Castro y Osorio: arte, emprendimiento y legado
El 27 de septiembre de 1716 nació en Córdoba Damián de Castro y García Osorio, hijo del platero Juan de Castro y de Rafaela de Osorio. Aprendió el oficio en el taller de su padre y, con tan solo 13 años, obtuvo el premio de aprendices de la Cofradía de Plateros de Córdoba. A los 20 años fue nombrado maestro platero con licencia para abrir taller y comerciar con plata. Poco después falleció su padre, lo que lo obligó a hacerse cargo del taller familiar y del sustento de su madre y cinco hermanos.
Contrajo matrimonio con María Rafaela García Aguilar, hija del reconocido platero Bernabé García de los Reyes. Según la escritura de dote y arras, las joyas, perlas, piedras preciosas, ropas, dinero y menaje aportados por la novia ascendían a 37.520 reales de vellón. De este matrimonio nacieron siete hijos, de los cuales Juan de Castro continuó el oficio paterno.
A lo largo de su vida, Damián de Castro se consolidó como el orfebre más importante de la segunda mitad del siglo XVIII en España. Su estilo, que evolucionó hacia el rococó a partir de 1755-60, dio origen a lo que se conoce como el “estilo Damián de Castro”, imitado por muchos de sus contemporáneos. Sus piezas se caracterizan por la riqueza decorativa, el refinado cincelado y el equilibrio entre función y ornamentación, especialmente visible en custodias, cálices, copones y relicarios. Las custodias procesionales son particularmente notables, concebidas para engrandecer la solemnidad del Corpus Christi.
Los objetos salidos de su taller llevaban varias marcas: la suya personal (CAS/TRO), la del fiel contraste —que repetía la inscripción con letras más finas— y la de localidad, representada por el león rampante cordobés. Estas señales no solo certificaban la calidad de la plata, sino que difundieron su prestigio en Córdoba y más allá.
En 1763 realizó trabajos para la catedral cordobesa, donde poco después sustituyó a su suegro como maestro mayor de platería. Su reputación le permitió llegar a emplear a más de trece oficiales y recibir encargos de iglesias y conventos de Córdoba, Sevilla, Málaga, Madrid y otras ciudades. Asimismo, fue nombrado fiel contraste y marcador de la Real Junta de Comercio y Moneda, y presidió el gremio de plateros de Córdoba durante un pleito con la corporación malagueña.
Por lo que respecta a las joyas y piezas suntuarias, se sabe que en junio de 1760 se hallaba en Madrid, probablemente a la espera de las ceremonias de proclamación de Carlos III, lo que muestra su prestigio más allá del ámbito local. Además de su arte, supo desenvolverse en el mundo de los negocios, invirtiendo los beneficios de su taller en otras actividades, reflejando la mentalidad emprendedora de la Córdoba ilustrada, deseosa de rivalizar con otros centros en lujo y comercio.
No obstante, el contraste entre su esplendor y su final resulta doloroso. Damián de Castro murió en Sevilla en 1793, anciano y en la ruina, acogido en casa de su hermano, el canónigo Pedro de Castro. Como muchos artesanos de su época, dependía de encargos y de la coyuntura económica, lo que podía llevar de la riqueza a la precariedad en cuestión de años.
Pese a ello, su memoria permanece viva. Es considerado uno de los grandes plateros españoles del siglo XVIII, un artista que llevó la plata cordobesa a cotas de refinamiento excepcionales. En homenaje a su figura, una calle de Córdoba lleva su nombre, perpetuando el recuerdo del maestro cuyo arte y estilo dejaron una huella imborrable en el patrimonio histórico y artístico de la ciudad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

San Rafael que se encuentra en el Tesoro de la Catedral de Córdoba

Ntra. Sra. de la Candelaria. Tesoro Catedralicio de Córdoba